14
Nov
09

Big Brother llegó para quedarse

detalle de ilustración de Marco Castillo "atentado en metro Balderas"

Detalle de ilustración de Marco Castillo "Atentado en metro Balderas"

El uso de nuevas tecnologías indudablemente se ha convertido en ayuda tangible de nuestras actividades diarias – y sin darnos cuenta- también en un arma de dos filos, por una parte: agiliza, mejora, organiza, protege y simplifica nuestra vida cotidiana, pero por otro lado, nos torna dependiente, inoperantes, nos monitorea, hostiga y hasta vulnera nuestra privacidad.

Me atrevo a decir esto, porque más de una persona a mi alrededor se ha sentido vulnerable al registro de nuestras actividades en el mundo digital y tecnológico, por ejemplo, todos sabemos los malestares de los usuarios de correos electrónicos gratuitos, principalmente por la vulnerabilidad y perdida de la privacidad a causa de la recolección de información de nuestros gustos e intereses con el pretexto de tener un resultado personalizado en nuestras búsquedas y adquisiciones.

En ese tenor quiero comentar sobre la proliferación de videocámaras a lo largo y ancho de nuestras ciudades (en restaurantes, escuelas, calles, cines, tiendas, metro, etc.)  Sin ir mas lejos y después de ver los acontecimientos, de hace algunos meses, sucedidos en un metro de la ciudad de México (Disparos en el metro Balderas) y no quiero abordar el hecho criminal – ya esta muy discutido- sino porque días después apareció un video de grabaciones de cámaras de seguridad donde se aprecia el recorrido del delincuente desde que ingresó al metro (varios metros, varias estaciones) hasta el momento de su fechoría.

Por supuesto que estoy totalmente de acuerdo con la utilización de dispositivos de monitoreo para tener el control de nuestra seguridad y protección, entiendo que el objetivo principal es predecir los posibles ataques de delincuentes, pero por otra parte, damos todo nuestro consentimiento para ser observados y perder nuestra privacidad, de tal forma y sin ser cuestionados, hemos aceptado la presencia de Big Brother en nuestras vidas.

¿Nuestra seguridad sacrifica a nuestra privacidad?  Indudablemente Big Brother llegó para quedarse y las innovaciones tecnológicas –videocámaras, correo electrónico, buscadores, feeds, IPs, redes sociales, etc.– son un buen aliado para alcanzar sus objetivos, pero creo que aún estamos a tiempo de poder controlar a la Matrix, de discutir los derechos digitales  y no permitir que nuestra vida sea monitoreada constantemente o quizá es demasiado tarde, pero eso… es otra historia

Saludos a todos

Luis Sánchez

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